Historia del Pergamino

Libro medieval de canto realizado en pergamino - ArtsyBee | Pixabay

El pergamino es un tipo de soporte de escritura realizado a partir de piel animal (becerro, oveja o cabra). Surgió más de un milenio después del papiro, pero por aquel entonces era un material tosco y de baja calidad.

El papiro seguía siendo la mejor opción, sin embargo, tenía varios defectos graves que impedían su utilización fuera de lugares muy secos -reaccionaba mal a la humedad, lo que hacía que la estructura del papel se desintegrara con relativa rapidez. Además, la planta del papiro sólo se podía cultivar en la zona del río Nilo y en algunos ríos del Sudán, por lo que otros territorios tenían que importar papiro de allí.

Finalmente, la continua explotación de esta planta provocó una grave escasez de papiro en los últimos siglos de la antigua era.


Origen del Pergamino

La solución a algunos de los problemas que tenía el papiro fueron resueltos con el pergamino. Los historiadores han encontrado pruebas de que el pergamino se utilizaba incluso en el tercer milenio a.C. (los ejemplos egipcios de cuero preparado para la escritura datan del 2500 a.C.). Sin embargo, la producción organizada y la popularidad del pergamino no llegarían hasta el siglo III a.C. con la invención de los fabricantes griegos de la ciudad de Pérgamo (en la actual Turquía).

Bajo la dirección del rey Eumenes I (o tal vez Eumenes II), las técnicas de elaboración para crear el pergamino evolucionaron considerablemente, lo que permitió a los países mediterráneos dejar de depender del papiro que se importaba de Alejandría. La gran biblioteca de Pérgamo se benefició enormemente de la expansión del uso del pergamino, logrando rivalizar con la gran biblioteca de Alejandría, famosa por la increíble cantidad de rollos de papiro.

Expansión y Fin del Pergamino

La sobreexplotación del papiro llevó a la planta casi la extinción en lo dos nomos (así se llamaban a las provincias del antiguo Egipto) del delta del Nilo donde se obtenía. Esa escasez junto con una demanda cada vez mayor, provocaron que el pergamino se hiciese popular en toda Grecia, Roma, Oriente Medio e incluso Egipto.

Como ya se ha comentado, las pieles de animales se utilizaban como material de escritura mucho antes del siglo III a.C., pero un nuevo y más completo método de limpieza, estiramiento y raspado hizo posible el uso de ambos lados de una hoja, lo que llevó a la sustitución del manuscrito enrollado por el libro encuadernado (códice).

Torá hebrea realizada en pergamino - VCU Libraries | Flickr

El pergamino de la mayoría de los primeros manuscritos hasta el siglo VI, es de buena calidad. Después de esto, a medida que la demanda aumentaba, una gran cantidad de material de inferior calidad salió al mercado, pero en el siglo XII, cuando se producían grandes cantidades de manuscritos en Europa occidental, se puso de moda un tipo pergamino suave y flexible.

En Constantinopla, se producía un valioso tipo de material tiñéndolo de un bello púrpura y escribiendo en plata y oro, una práctica que fue condenada como un lujo inútil en un conocido pasaje de San Jerónimo. El tinte púrpura fue abandonado posteriormente, pero la práctica de decorar los manuscritos de pergamino en oro, plata y otros tintes floreció a lo largo de la Edad Media europea.

Dado que Europa seguía sin tener acceso al verdadero papel con base de madera que usamos hoy en día, la mayoría de los escritos registrados de la nueva era se conservaron en pergaminos (a veces llamados vitela si estaban hechos con piel de becerro).

Incluso después de que el papel chino llegara a Europa a través de los comerciantes árabes, las dificultades en su fabricación permitieron que el pergamino continuase usándose durante muchos siglos. Aunque parezca extraño, continuó usándose hasta hace relativamente poco.

Tanto es así, que existió la costumbre de utilizar pergaminos de piel en máquinas de escribir. Esto se hacía porque la gente no sabía cuán duradero era el papel de celulosa y sin embargo, se tenía constancia de que los escritos realizados en pergamino podían durar mil años si se cumplían unas condiciones correctas de conservación.

Con el siglo XX, llegó el final de la fabricación y del uso habitual del pergamino. Hoy en día es usado principalmente por artistas, que quieren recrear estilos y tradiciones medievales. No obstante, en la práctica, el uso moderno del término pergamino puede aplicarse a un tipo de papel de alta calidad fabricado principalmente con pulpa de madera y trapos y que con frecuencia tiene un acabado especial.

Fabricación del Pergamino

El pergamino se prepara a partir de pellejo animal, es decir, de la piel húmeda, sin pelos y sin residuos. Se dejaba secar tensada a temperatura ambiente, normalmente en un marco de madera.

Fabricacion actual de pergamino - Universidad de Cornell

Tratamiento de la piel

Tras ser desollada, la piel se dejaba en remojo en agua durante un día para eliminar la sangre y la suciedad de la piel. Después se usaba un licor para eliminar el vello que estaba hecho de materia vegetal podrida o fermentada, como la cerveza u otros licores. Ya en la Edad Media, este baño para eliminar el pelo incluía cal para acelerar el proceso.

El baño se hacía en cubas de madera o de piedra y las pieles se removían con un palo largo de madera para evitar que los trabajadores entraran en contacto con la solución alcalina. La cuba se revolvía dos o tres veces al día para asegurar la penetración uniforme y en profundidad de la mezcla en la piel.

Estiramiento

Después de remojarlas en agua para que pudiesen ser trabajadas, las pieles se colocaban en un bastidor para estirarlas. Un simple marco con clavos era adecuado para estirar las pieles. Las pieles se podían sujetar envolviendo piedras pequeñas y lisas en las pieles con cuerda o tiras de cuero.

Ambos lados se dejaban al descubierto para que pudieran ser raspados con un cuchillo. Era afilado y con forma de media luna, y servía para quitar los últimos rastros de pelo y conseguir el grosor adecuado de la piel. Las pieles, al estar hechas casi enteramente de colágeno, producían un pegamento natural mientras se secaban y una vez que se quitaban del marco conservaban su forma.