Orígen del Papel

Papel con caracteres chinos - bukejiuyao Pixabay

El papel tal como lo conocemos hoy en día tiene una larga historia que se remonta a unos 2200 años atrás, a la época en que los inventores chinos comenzaron a investigar las propiedades de un material natural rico en fibras que al ser calentadas, secadas y prensadas, podrían utilizarse tanto en hojas de papel como en otros objetos que se utilizaban a diario (sobre todo para la fabricación de sandalias, bolsas, cuerdas y más).

Esta técnica, poco fiable, se utilizaba de forma similar en el Antiguo Egipto desde el año 2000 a.C., donde la planta de papiro se procesaba con los mismos fines, pero su producción era lenta y dependía en gran medida de las cantidades disponibles de planta de papiro.


Primeros Inicios del Papel

El viaje de la moderna receta del papel comenzó a principios del siglo II d.C. gracias al ingenio del inventor chino Cai Lun. En un principio se creaba a partir de una pulpa de madera, ropa reciclada (trapos), algodón y redes de pesca.

Este inventor ideó una forma de fabricar papel sumergiendo las fibras en agua caliente (pero no a tanta temperatura como para destruir su estructura) y luego removiéndolas para desenredarlas. Después, unas sencillas máquinas accionadas por humanos o animales, cogían una fina capa de estas fibras y las sometían a presión para extraer todo el agua hasta que la sustancia se volviese lo suficientemente delgada y seca para ser considerada papel.

Este proceso de prensado no creaba hojas de papel de gran tamaño, más bien permitía unas pequeñas del tamaño de nuestros cuadernos o más raramente (y de forma costosa), en forma de pergaminos más largos que eran utilizados por el gobierno chino, los miembros de la realeza y la nobleza. Durante los siglos III y IV, el papel se usaba cada vez más en China, llegando a Japón entre el siglo III y principios del VII.

Tablón de papel con ideogramas japoneses

Expansión del Papel y su entrada en Oriente Próximo y Europa

Hay indicios que apuntan a que los pueblos islámicos sabían de la existencia del papel mucho antes de ser capaces de fabricarlo por sí mismos, pero no conocían la receta exacta de cómo se hacía. El secreto permaneció celosamente guardado por los chinos, y según algunos informes, los árabes no llegaron a descubrirlo hasta después de la Batalla de Talas que ocurrió en el año 751 en el actual Kirguistán.

A partir de ese momento, los molinos de papel islámicos comenzaron a extenderse lentamente hacia el oeste, llegando a Bagdad en el 793, Egipto en el 900, y Marruecos alrededor del 1100 DC.

Los inventores musulmanes lograron mejorar el proceso de producción de papel con varias técnicas nuevas, como la fabricación de hojas de papel más gruesas y mejores máquinas de tiradas por animales. Estos avances permitieron la popularización del papel para su uso en el arte, y para la fabricación de libros e incluso la encuadernación. Algunos de los libros confeccionados durante los siglos IX y X son considerados como verdaderas obras de arte. Estaban cosidos con seda y encuadernados con tapas de cuero.

En el siglo XI, el papel llegó a Europa, al principio a Sicilia, algunos reinos de la actual España y la parte islámica de la Península Ibérica. A finales del siglo XII y en el siglo XIII, otros países europeos como Francia, Italia, Alemania y Holanda crearon sus centros de producción de papel, llegando a Suiza e Inglaterra en el siglo XV. Para la primera mitad del siglo XVII, todos los principales países europeos tenían sus fábricas de papel, que producían lentamente papel hoja por hoja.

Ilustración de molino de papel de origen árabe

Evolución de la Fabricación del Papel

El papel siguió siendo caro y raro hasta principios del siglo XIX. No fue hasta la invención francesa de la máquina de papel continuo, que se pudo construir una verdadera máquina capaz de producir rápidamente un gran cantidad de papel continuo que posteriormente podía ser cortado en el tamaño adecuado.

Con la introducción de estas máquinas en Inglaterra durante la Revolución Francesa, nació la máquina Fourdrinier. Fue construida por primera vez en Frogmore, Hertfordshire, Inglaterra, en 1803, y en las décadas siguientes, este invento impulsado mediante vapor, revolucionó completamente la moderna industria del papel. Las técnicas básicas de la máquina Fourdrinier se siguen empleando hoy en día en la producción de papel en todo el mundo.